Un blog de economía para no economistas

"Ojalá te toque vivir tiempos interesantes", reza una maldición china. Los argentinos sufrimos la maldición de vivir en una economía "interesante". Por eso tenemos que saber más de economía que en otros países.

Para enfrentar la maldición de vivir en una economía "interesante", en este blog encontrarás comentarios, análisis y estadísticas sobre la economía argentina, sin jerga económica innecesaria ni tecnicismos, con rigurosidad analítica pero simpleza en la exposición.

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lunes, 14 de julio de 2014

¿Impacta en la economía perder el mundial?


No existen evidencias sólidas de que el país que gana el mundial de fútbol se beneficie con un mayor crecimiento. Afortunadamente, ya que significa que no hemos resignado crecimiento al perder la final del mundial.

En “El análisis económico del día”, en el canal especial de Economía para No Economistas, en LaVoz.com.ar. Click aquí.

jueves, 17 de abril de 2014

El incontenible impulso al engaño estadístico

Todo indica que continúa la manipulación arbitraria de las estadísticas oficiales de inflación y crecimiento. De un modo muy visible, paradójico cuando el Gobierno busca colocar deuda entre inversores que están observando esa manipulación.

En “El análisis económico del día”, en el canal especial de Economía para No Economistas, en LaVoz.com.ar. Click aquí.

martes, 25 de febrero de 2014

Argentina, atrapada en el corto plazo

Todo el tiempo discutimos temas económicos de corto plazo, incluyendo algunos que, en el resto del mundo, ya casi no se discuten. Descuidamos así los temas de largo plazo, aquellos que han desviado a Argentina del destino de grandeza que el mundo le auguraba hace un siglo.

En “El análisis económico del día”, en la sección Economía para No Economistas, en La Voz On Line. Click aquí.

lunes, 1 de julio de 2013

El Desayuno Económico de los lunes en FM 90.7. Inflación, crecimiento y CEDIN

Como todos los lunes, esta mañana dialogamos con José del Franco en el Desayuno Económico de Todo Pasa, por FM 90.7 Punto a Punto Radio.

Analizamos los últimos números de inflación, el número oficial de crecimiento económico anunciado la semana pasada y, por supuesto, los CEDIN, que generan tanta atención por estos días.

A continuación, el audio.



lunes, 18 de febrero de 2013

Los números que le dan la razón a Caló


La semana pasada, el Secretario General de la CGT oficialista, Antonio Caló, planteó que la economía está estancada, argumentando que la recaudación de la UOM prácticamente no se ha modificado durante lo que va del año. Las estadísticas de actividad económica muestran que esto efectivamente está ocurriendo, desde hace varios meses.

El siguiente gráfico muestra la evolución durante todo 2012 de dos indicadores de actividad económica: el Índice General de Actividad (línea negra), que refleja la evolución de la actividad económica consolidada de los distintos sectores de actividad, y el Índice de Producción Industrial (línea roja), que muestra la evolución de la actividad económica en el sector industrial.


Ambas líneas muestran una evolución similar: caída durante el segundo trimestre del año, recuperación durante el tercer trimestre y estancamiento durante el cuarto trimestre (o, más precisamente, desde septiembre, como muestra la elipse naranja).

Este estancamiento durante los últimos meses pone en riesgo el crecimiento durante 2013. Unas simples simulaciones permiten visualizar el rango probable de crecimiento. Para alcanzar un crecimiento anual del 4% durante este año, la actividad económica debería crecer, en promedio, a una velocidad de casi el 7% anual entre enero y diciembre, algo altamente improbable cuando el año está comenzando con actividad estancada. Deberíamos pensar entonces en un crecimiento menor.

Para alcanzar un crecimiento anual de tan sólo el 3% durante este año, la actividad económica debería crecer, en promedio, a una velocidad anual del 5% durante todo este año, un ritmo mayor que el observado en la recuperación del segundo semestre de 2012, cuando la actividad económica se recuperó, entre junio y diciembre, a un ritmo promedio del 4% anual. Si continuara esa velocidad del 4% anual durante todo el año, 2013 cerraría con un crecimiento de sólo el 2.5%.

Con estos números, es bastante probable que el crecimiento anual durante 2013 esté por debajo del 3%

viernes, 14 de octubre de 2011

Sala-i-Martin, la innovación y la política industrial

En las últimas semanas vengo hablando y escribiendo de manera casi exclusiva sobre temas de corto plazo. No es para menos, en medio de la incertidumbre sobre cómo impactará la crisis internacional en Argentina y qué hará el Gobierno Nacional luego de la elección del 23.
Pero hacía falta un poco de aire fresco, que aportó esta semana el economista catalán Xavier Sala-i-Martin, hablando de temas vinculados al largo plazo en el Coloquio de IDEA. Pero antes de comentar lo que dijo, y algunas cosas que yo agregaría en esta mirada de largo plazo, no puedo evitar hacer algunos comentarios sobre Sala-i-Martin, no tan conocido fuera del ámbito de los economistas.
Sala-i-Martin reúne dos cualidades que lo hacen uno de mis economistas preferidos. La primera es que combina de manera magistral rigurosidad analítica con simpleza en la exposición, una combinación sumamente necesaria para que el mensaje llegue, y sirva, a quienes no son economistas, como argumenté en el post “Un año y 100 posts después, ¿por qué este blog de economía para no economistas?”. A lo primero, la rigurosidad analítica, lo demuestra su impresionante carrera académica, especialmente en el terreno del crecimiento económico y el fenómeno de la convergencia regional, esto es, la tendencia de las economías más retrasadas a alcanzar a las economías más avanzadas, cuando se dan ciertas condiciones. A tal punto es así, que hago un pronóstico con poco riesgo de equivocarme: cuando el Comité del Premio Nobel que elige a los galardonados en Economía decida premiar nuevamente a expertos en crecimiento económico, como lo hizo en 1987 cuando premió a Robert Solow, elegirá a Xavier Sala-i-Martin y su colega Robert Barro, quienes escribieron “Economic Growth”, la “biblia” del crecimiento económico, utilizada en todas las universidades del mundo. Y lo segundo, la simpleza en la exposición, es obvio para cualquiera que lo haya escuchado en conferencias o entrevistas: habla de tal modo que cualquiera puede comprenderlo, aun no siendo economista. Sala-i-Martin no necesita falsa sofisticación en su discurso; se luce transmitiendo sus ideas de manera simple, como se lució esta semana en el Coloquio de IDEA.
La segunda cualidad es su olfato para identificar jóvenes promesas económicas. En la segunda edición de “Economic Growth”, editado por la prestigiosa MIT Press, cita el trabajo de dos jóvenes veinteañeros cordobeses: Gastón Utrera y Javier Koroch, quienes en el Instituto de Investigaciones de la Bolsa de Comercio de Córdoba, en 1998, tuvieron la audacia de publicar un trabajo en la Asociación Argentina de Economía Política sobre el fenómeno de la convergencia económica en las provincias argentinas, el tema que desarrolló Sala-i-Martin y con el cual adquirió enorme prestigio entre los economistas. ¡Espero que algún día pueda decirse que, al citarnos, demostró ser un gran visionario!
Pero saliendo de esta digresión, que es más una curiosidad o un comentario cargado de nostalgia que una cuestión relevante, paso a lo que dijo Sala-i-Martin (no estuve en el Coloquio; tomo lo que escribió al respecto Ambito Financiero):
1.- Que el gran desafío para la Argentina en los próximos años es “sentar las bases para ser competitiva en un mundo sin soja”.
2.- Que es clave la innovación en un mundo que cambiará por el impacto de las tendencias generadas en Asia, haciendo una analogía con el meteorito que extinguió a los dinosaurios. “Para el mundo occidental que dominó el planeta, todo lo que funcionaba, deja de funcionar. Y quien no sea capaz de adaptarse a ese enorme meteorito se va a extinguir. Este meteorito que nos está cayendo es el de 4 mil millones de trabajadores a un cuarto de salarios, más preparados, con quienes no podemos competir como lo hacíamos hasta ahora. No hay más alternativa que hacer cosas nuevas”.
3.- Que para tener una economía competitiva e innovadora se necesita educación y “que la gente de la calle sea capaz de crear ideas”.
4.- Que la clave, incluso para problemas fiscales y financieros como los que sufre Europa, es el crecimiento. “Tanto hablar de recortes y déficit fiscales, que se olvida el problema de fondo que es el crecimiento. Porque si España creciera al 7%, nadie se preocuparía por la deuda”.
No dio recetas sobre qué hacer concretamente si efectivamente creemos que la clave es el crecimiento. Por eso agrego, como vengo haciéndolo desde hace tiempo (por ejemplo, en los posts “Política económica para un país industrial”, “Un proteccionismo anacrónico” y “El legado metalúrgico y el nuevo paradigma de política industrial”, que recomiendo leer clickeando en cada uno de ellos), creo que un enfoque particularmente útil es el de Hausmann y Rodrik, que implica eliminar a través de la acción colectiva las trabas que impiden la diversificación productiva hacia actividades de mayor valor agregado, dando prioridad a aquellas actividades que pueden beneficiarse de la base de recursos y capacidades generadas por otras actividades “cercanas”, en el sentido de actividades con bases de recursos y capacidades parecidas.
Esto es muy relevante para Córdoba, que podría desarrollar:
1.- Servicios profesionales exportables, aprovechando el semillero de nuevos profesionales que proveen las universidades locales y las capacidades empresariales existentes en tecnologías de la información.
2.- Proteínas animales, aprovechando la ventaja comparativa de Córdoba en la generación de proteínas vegetales que pueden ser transformadas en proteínas animales.
3.- Alimentos funcionales (los alimentos que se elaboran no sólo por sus características nutricionales sino también para cumplir una función específica como mejorar la salud o reducir el riesgo de contraer alguna enfermedad), a partir de las capacidades empresariales existentes en la industria de la alimentación y el conocimiento existente en el sector científico-técnico provincial.
4.- Productos metalúrgicos para otras industrias como la alimenticia, la del vino, la de muebles, a partir de una industria metalmecánica con tanta historia en Córdoba.
5.- Sustancias para la industria alimenticia que son demandadas por la industria alimenticia local pero actualmente se importan, como algunos colorantes y gelificantes naturales.
Estos son sólo 5 ejemplos, de los muchos que pueden identificarse en Córdoba (que no son ideas mías, sino que vienen siendo propuestos, y algunos promovidos, por instituciones como el Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba, el Cluster Córdoba Technology, el Ministerio de Ciencia y Tecnología provincial, la Unidad de Vinculación Tecnológica de Córdoba, la Cámara de Industriales Metalúrgicos), ninguno de los cuales requiere protección en el sentido tradicional de las políticas industriales, de impedir la competencia para proteger sectores poco competitivos, sino acciones en línea con los modernos enfoques de la política industrial, que implican intervenir para destrabar el desarrollo de sectores de alto valor agregado y competitivos, sustentables a largo plazo sin ningún tipo de protección.
Tan inmersos como estamos en las cuestiones económicas de corto plazo, bienvenido el aire fresco que aportó el gran economista Xavier Sala-i-Martin.

jueves, 16 de junio de 2011

8 tips para analizar la economía en año electoral

En menos de 10 días se definen las candidaturas presidenciales (básicamente, si se presenta o no CFK), lo que puede generar impactos sobre las perspectivas económicas. Mientras tanto, 8 tips para analizar las perspectivas económicas hasta las elecciones, y luego de ellas:

Para pensar la economía hasta las elecciones:
1.- La economía seguirá creciendo.
Es altamente improbable que de acá a las elecciones se revierta el ciclo actual de crecimiento económico. Sí hay indicios de desaceleración: el Índice General de Actividad y el Índice de Producción Industrial, ambos de Orlando Ferreres, y el Índice de Producción Industrial de FIEL se desaceleraron desde finales del año pasado. Esto es consecuencia de que se acabó la parte fácil de la recuperación económica, cuando es posible crecer sólo aumentando el uso de la capacidad instalada de las empresas (para más detalles, ver post “Se acabó la parte fácil de la recuperación económica”). Y no porque “aumentan las bases de comparación al comparar con meses de alta actividad en 2010”, algo muy repetido por muchos economistas pero que no tiene ningún tipo de importancia económica (para más detalles, ver post “Matemática, ¿estás ahí?”).
2.- El consumo seguirá creciendo.
Es altamente improbable que de acá a las elecciones se revierta el crecimiento actual del consumo, ya que continuarán los factores que lo impulsan: mantenimiento de poder adquisitivo de los salarios a pesar de la inflación, desincentivo al ahorro e incentivo al endeudamiento por la inflación. El fuerte “apetito” por el dólar puede frenar algo el consumo, pero su impacto seguramente será bajo.
3.- La inflación está estabilizada, en torno al 23/25%.
En noviembre dejó de crecer la inflación (no los precios, que siguen subiendo). Algunos índices, como el elaborado por la Dirección de Estadísticas de San Luis, muestran reducción de la inflación (29% en diciembre a 23% en abril). No hay riesgo de espiralización hasta las elecciones. Hay “ilusión monetaria” que ayuda a que no se traslade toda la emisión monetaria a inflación (la cantidad de dinero crece casi 40% anual, mientras que el crecimiento de precios y actividad económica apenas suma poco más del 30% anual).
4.- Las expectativas de devaluación y la incertidumbre política están alentando una fuerte salida de capitales.
La fuga de capitales comenzó durante el primer trimestre, pero se profundizó durante abril y mayo. Efecto positivo: reducirá necesidades de emisión monetaria por menor excedente de dólares. Efecto negativo: está frenando a parte del sector inmobiliario (caen las ventas de departamentos). ¿Efecto neutro?: probablemente no frene al consumo.

Para pensar la economía luego de las elecciones:
5.- Todavía no hay un problema de atraso cambiario, y por lo tanto no hará falta una fuerte devaluación luego de las elecciones.
Es cierto que contra Estados Unidos, el tipo de cambio real (el que tiene en cuenta la evolución de los precios acá y en el exterior) está sólo un 13% por encima del nivel de diciembre de 2001, pero contra el Euro está un 75% por encima, contra Brasil un 143% por encima y contra una canasta de monedas (el tipo de cambio real “multilateral”) está un 81% por encima del nivel de diciembre de 2001. Sí será necesario bajar la inflación, para evitar que siga cayendo la competitividad cambiaria (para más detalles, vero post “Política antiinflacionaria para evitar el atraso cambiario”).
6.- La mayoría de los candidatos presidenciales no tiene idea de cómo se frena una inflación del 25%.
Los candidatos presidenciales tienen enfoques antiinflacionarios simplistas: creen que hay inflación por expectativas (todos), lo que se arregla sólo reformando INDEC, y creen que la inflación es por falta de oferta suficiente de bienes (la mayoría), lo que se arregla con más inversiones. Ninguno advierte que una de las claves para reducir la inflación es reducir la monetización de excedentes de dólares. Ni siquiera González Fraga menciona este punto (para más detalles, ver post “Política antiinflacionaria para evitar el atraso cambiario”).
7.- La mayoría de los candidatos presidenciales no tiene mucha idea sobre cómo fomentar el crecimiento.
Ninguno de los candidatos presidenciales menciona modernos enfoques de política industrial. En el extremo, el oficialismo tiene influencias conceptuales negativas: “la Ber Gelbard” que se anunció en estos días piensa en políticas industriales que atrasan 40 años. Corremos alto riesgo de seguir con políticas equivocadas como las restricciones a las importaciones (para más detalles, ver post “Un proteccionismo anacrónico”).
8.- El mundo brinda oportunidades de largo plazo, pero riesgos a corto plazo.
Las perspectivas de fuerte crecimiento de la demanda de alimentos, en especial de proteínas animales, brinda una gran oportunidad para Argentina, pero el corto plazo es muy riesgoso: Europa no logra resolver la situación griega y su impacto sobre el sistema bancario europeo; Estados Unidos no logra hacer despegar la economía y se le complica el frente fiscal; grandes emergentes como China y Brasil corren riesgo de frenar un poco sus economías mientras luchan contra la inflación. Si alguno de estos frentes se complica sustancialmente, Argentina puede sufrir el impacto. Esperemos que no ocurra durante 2012.
……………………
Con estas perspectivas, la próxima administración nacional no asumirá en medio de incendios económicos. Si gana CFK, seguramente veremos políticas erráticas, tanto en el frente inflacionario como en el frente de crecimiento, ya que CFK está escuchando consejos económicos que atrasan varias décadas. Si gana Alfonsín, seguramente veremos políticas económicas poco efectivas durante el primer año o año y medio, con riesgo de inconsistencias entre el pensamiento de González Fraga y el equipo económico radical. Esto no sería una novedad: Raúl Alfonsín tardó más de un año y medio en poner en marcha un plan económico consistente; Menem tampoco acertó de entrada (pasó más de un año y medio hasta el plan de Cavallo); De la Rúa no logró hacer pie nunca. La mayoría de los planes de estabilización desde la década del 50 no ocurrieron durante los primeros meses de gobierno.
En pocas palabras, la próxima administración nacional heredará varios problemas económicos a resolver, pero no asumirá en medio de caos o urgencias económicas. Esto que, es positivo, puede demorar un plan económico que los ataque de manera consistente y efectiva.

lunes, 23 de mayo de 2011

Entrevista en el Puntal

La edición de hoy del Puntal de Río Cuarto publica una entrevista muy interesante que me hizo la semana pasada el periodista Gonzalo Dal Bianco. A continuación la entrevista:

“La inflación está favoreciendo políticamente al Gobierno”
Con la suba de precios lejos de escaparse de las manos y con salarios que no pierden poder adquisitivo, el economista aseguró que Cristina se encamina hacia una elección con una economía sin sobresaltos
Con la inflación al 25% y los salarios siguiéndola de cerca, por ahora la situación económica nacional no impactará negativamente en las pretensiones electorales del oficialismo. Eso es lo que destacó el economista cordobés Gastón Utrera, quien además señaló que al Gobierno el esquema le cierra porque aparece como quien defiende a la población del proceso inflacionario fogoneado por el sector empresario.

“La inflación es alta, pero desde hace varios meses está estabilizada en torno al 25% anual, lo que implica que no está descontrolada como algunos economistas temían que pudiera ocurrir”, explicó.

¿Es positivo saber cuánto será la inflación aunque sea alta?

Es bueno ante la alternativa de tener una inflación alta y descontrolada. Es malo porque sigue siendo muy alta en términos internacionales. Dilma Rousseff está muy preocupada por la inflación en Brasil y es del 6%. De todas maneras, tener información sobre la inflación es cada vez más complicado porque las consultoras sufren la ofensiva de Moreno y las multas. Pero todo indica que la inflación no se está descontrolando y si bien los precios suben, lo hacen a un ritmo estable.

Tampoco la inflación generó un freno en el consumo y en la actividad económica como se temía...

No, es cierto. Eso fue también el temor de algunos economistas. Y creo que no va a ocurrir este año. Porque so pasa cuando se genera un atraso en los salarios y una pérdida del poder adquisitivo que en general no está ocurriendo. Los salarios le vienen siguiendo el ritmo a la inflación, y no sólo aquellos en blanco, sino que ahora también lo hacen los de los trabajadores en negro. El comercio fue en abril el sector de la economía que más creció y eso tiene que ver con que los trabajadores no pierden poder adquisitivo y que la inflación alienta a gastar cualquier tipo de excedente, y además hay disponibilidad de créditos para el consumo.

Cristina tiene un horizonte económico despejado para ir a la elección.

Va a llegar, desde el punto de vista económico, con una situación altamente favorable como es con el consumo creciendo y la gente consumiendo.

¿Y el resto de la actividad?

Es diferente. Sigue creciendo pero lo hace a tasas más moderadas. Entre mitad de 2009 y mitad de 2010 creció al 7,5% anual y a partir de ahí lo hace a poco más del 4%.

¿Por qué se da esa desaceleración?

Es consecuencia de que la economía ya no tiene la capacidad ociosa que tenía al salir de la crisis. En cualquier recuperación existe el primer tramo más simple que es utilizando la capacidad existente dada por inversiones anteriores. Cuando eso se agota, es necesario contar con nuevas inversiones para seguir creciendo. Podríamos decir que en agosto del año pasado terminamos la primera etapa, cuando se agotó la capacidad instalada y recuperamos el nivel de actividad previo a la recesión. A partir de ahí pasamos al terreno del crecimiento propiamente dicho. Es razonable que ahora crezca a una tasa menor.

¿Puede haber algún cambio en este panorama de acá a las elecciones?

La inflación difícilmente se vaya de las manos. En parte porque ocurre un fenómeno de mayor posicionamiento en dólares de algunos inversores y ahorristas. En el primer trimestre del año hubo una mayor salida de capitales de la que tuvimos en igual período del año pasado, es decir, hubo más demanda de dólares. En la medida que eso ocurra, paradójicamente le quita necesidad de emitir dinero al Banco Central. El principal motivo por el que el Central viene emitiendo dinero en los últimos años es porque compra muchos dólares para evitar que el tipo de cambio baje. Compra dólares y coloca pesos en el mercado.

¿Aparecieron competidores del Central en la compra de dólares?

Exactamente, entonces tiene menos necesidad de emitir pesos. Y es probable que compense la fuerte emisión de los últimos meses. Si analizamos los agregados monetarios con respecto a  un año atrás vemos que está 35% arriba y eso genera presión inflacionaria.

¿Puede bajar el nivel inflacionario entonces?

No, es probable que se mantenga en los niveles actuales. Y si el contexto internacional se mantiene favorable con altos precios de los commodities, Brasil creciendo aún con el cortocircuito generado ahora, es muy difícil revertir el actual ciclo expansivo de la economía. Las perspectivas son positivas pese a la inflación y a un cierto atraso cambiario. Pero por suerte el dólar ahora está débil y eso, en cierto modo, es como devaluar sin devaluar. El trabajo sucio de ajustar los números de la competitividad cambiaria lo terminan haciendo otros por nosotros. Para chocar la economía hay que esforzarse y mucho.
Obviamente el contexto puede cambiar, pero por ahora no hay señales de que eso pueda ocurrir.

¿Sí es probable que se pueda aprovechar el contexto mejor de lo que se lo hace?

Se lo podría aprovechar muchísimo mejor. Que tengamos una tasa de pobreza que se ubica cerca del 30%, según las consultoras privadas, después de ocho años de fuerte crecimiento es que no aprovechamos del todo las oportunidades que tuvimos. Deberíamos estar pulverizando la pobreza, mejorando en los rankings de educación y no tener los problemas de toma de tierra que se vieron en Buenos Aires.

Además de la emisión monetaria, ¿qué otras causas alientan la inflación?

Es un problema multicausal. Pero por un lado hay motores de la inflación: el de las políticas monetaria, cambiaria, y fiscal. Los que estuvieron funcionando a altas revoluciones en Argentina fueron los dos primeros. Al haber un gran ingreso de dólares por el valor de los commodities, genera que alguien tenga que comprar ese excedente. Y hay 3 formas de contrarrestar la apreciación del tipo de cambio: dejarlo que se aprecie como hizo Brasil; evitarlo con la compra de dólares del Tesoro Nacional, como Chile hizo con los excedentes del cobre; la otra es la argentina, donde se hace intervenir al Banco Central, que es emitiendo pesos y generando inflación. Al tratar de mantener el tipo de cambio alto con la política monetaria, y no a través del Tesoro, genera inflación.

Pero hay otros factores que influyen...

Sí, pero una vez que se generó ya la inflación. Allí aparecen factores que le dan inercia inflacionaria como las pujas salariales y las expectativas. Por eso hay que tener en cuenta ambos factores. Es impensado que algún sindicato cierre acuerdos por debajo del 25%. Lo que no quiere decir que sólo se generen por expectativa o por la puja salarial. Eso no se da en ningún lugar del mundo. El origen está en los motores.

¿Cuál es la conveniencia del Gobierno de mantener este esquema inflacionario?

Es un negocio político interesante. Si se dan jubilaciones y subsidios y la inflación les licúa el poder adquisitivo, le permite al Gobierno salir a anunciar aumentos, culpando de las subas a los empresarios. Y, además, al no reconocerla oficialmente, aumenta la recaudación y no paga mayores intereses porque los títulos están indexados por inflación. Y no lo perjudica electoralmente porque los salarios aumentan junto a la inflación. Si es electa Cristina, seguramente tendrá que trabajar para bajarla.

¿Se lo puede mantener eternamente?

Se lo puede mantener en la medida en que algunas variables se ajusten a ese ritmo como el tipo de cambio. Si el tipo de cambio se ajusta muy poco con precios que suben al 25% sí es inconsistente.

¿Para bajar la inflación hay que enfriar la economía?

Esa es una falsa disyuntiva asociada a la idea de que para crecer mucho hay que hacerlo con altas tasas de inflación y para no tener inflación hay que crecer poco. Hay infinidad de países que con inflación baja crecen mucho y durante mucho tiempo. Fogonear el consumo sirve cuando hay mucha capacidad ociosa, cuando se sale de la recesión. Pero cuando se agota la capacidad instalada, mantener esa política sólo genera inflación. Hay que expandir la oferta.

“Córdoba tiene posibilidades enormes”

Utrera destacó que el contexto mundial le da tanto a Córdoba como a Río Cuarto un gran horizonte de crecimiento. “Más allá de todas las correcciones que deberían hacerse en la economía, Argentina tiene una posibilidad muy grande y en ese contexto Córdoba y Río Cuarto la tienen también. El mundo hace tres décadas que demanda de manera muy fuerte alimentos y un tipo particular como las proteínas animales. Eso, porque hay un conjunto de países asiáticos que vienen creciendo mucho y vienen sacando a millones de personas de la pobreza y las economías cuando se desarrollan pegan un salto en la demanda de proteínas. Aumenta sustancialmente la demanda de carne.

Por eso Argentina y Córdoba tienen un potencial grande si utilizan parte de los granos en engordar ganado. Actualmente no lo hace y se dedica casi exclusivamente a exportar los granos para que otros engorden ganados y transformen las proteínas. En particular el interior tiene perspectivas de generar excedentes agropecuarios que terminan derramando en otros sectores de la economía”, destacó el economista.

El sector inmobiliario se prepara para recibir otro fuerte envión

“Algo que se está comenzando a ver fuerte otra vez en Río Cuarto es un derrame muy grande hacia el sector inmobiliario. La inversión es muy atractiva por el elevado riesgo que tienen otras alternativas, especialmente para pequeños y medianos. Esos ven más riesgosa una inversión financiera o bancaria”, explicó Gastón Utrera.

Cuando la cosecha gruesa está llegando a su fin con los últimos lotes de maíz y los números se acercan nuevamente al récord, la posibilidad de un fuerte ingreso de divisas a la zona es nuevamente un hecho.

“Hubo en los últimos años temor por la posible saturación del mercado inmobiliario, pero es altamente probable que eso no ocurra porque en realidad hay una demanda final que se sostiene, por el modo en que Argentina canaliza ahorro a viviendas”, señaló Utrera. Para el economista, en gran parte del mundo el esquema lógico es que “hay alguien que tiene ahorros, que los deposita en un banco y esa entidad lo presta como crédito hipotecario para que otra persona que lo necesita lo adquiera y se transforme en propietario de vivienda. En Argentina el sector bancario es tan chico, en términos relativos es un décimo del chileno, que quien tiene ahorro en vez de depositarlo para que el banco lo preste para vivienda, lo invierte directamente en ladrillos y luego lo alquila a quien lo necesita”, explicó. Entonces, se termina canalizando el ahorro hacia la vivienda pero sin el sector financiero y cambiando al propietario de la casa. “Ese mecanismo va a seguir durante mucho tiempo porque el sector financiero tardará muchísimo en recuperar la confianza, pero además porque un mercado de crédito hipotecario es prácticamente imposible de desarrollar con inflación alta. Quien necesita la vivienda no la puede comprar a través de un crédito hipotecario, quien tiene los ahorros la compra y decide alquilarla. Eso lo hace sustentable al proceso de inversión inmobiliaria actual”, aseguró Utrera.

En este marco, el especialista destacó que Río Cuarto tiene una oportunidad importante “y por eso vemos algunos desarrollistas que hacen pie en la ciudad con proyectos interesantes. Es claramente el polo natural de atracción de esos excedentes para canalizarlos al sector inmobiliario. Para los productores de toda esta región es más atractivo invertir acá que en Córdoba o Rosario. Río Cuarto tiene además el potencial de absorber esa inversión con desarrollos inmobiliarios importantes”, destacó.

Los permisos de edificación en esta ciudad en comparación con Córdoba, y aun siendo en términos de tamaño poblacional, el 11 o 12 por ciento de la Capital provincial, fueron en los años de precios altos de commodities equivalentes hasta el 30 por ciento del total de la ciudad de Córdoba.

“Es altamente probable que en términos de desarrollo inmobiliario haya varios proyectos en marcha hacia adelante. De hecho hay una demanda insatisfecha que dará lugar a eso. En el gran Río Cuarto hay unas 3.200 familias que alquilan y están en condiciones de pagar una cuota al estilo de las que pagan en ciudad de Córdoba en esquemas de ahorro. Y hay otras 7 mil familias que aún teniendo casa propia tienen margen para invertir en este tipo de proyectos”, concluyó Gastón Utrera.
Gonzalo Dal Bianco


lunes, 18 de abril de 2011

La equivocada discusión sobre la necesidad de “enfriar” la economía

A finales de la semana pasada, Nicolás Eyzaguirre, del FMI, habló del “recalentamiento” de la economía argentina. Amado Boudou respondió que Argentina no frenará su crecimiento sino que, por el contrario, debemos crecer más. Puesta la discusión en estos términos, es difícil no estar de acuerdo con Boudou. A fin de cuentas, ¿quién podría estar de acuerdo con que la economía crezca menos?
El problema es que la discusión está mal planteada. Es muy común relacionar el crecimiento con la inflación: a más crecimiento, más inflación. Por lo tanto, si hay inflación, hay que reducir el crecimiento. Pero esto no es así. No es el crecimiento lo que está relacionado con la inflación, sino la expansión de la demanda agregada por sobre la oferta agregada. Cuando hay capacidad ociosa en la economía (lo que ocurrió durante 2009 y 2010), la restricción que enfrenta el nivel de actividad es una restricción de demanda; expandiendo la demanda (mediante políticas macroeconómicas, como las políticas monetaria y fiscal) es posible aumentar aceleradamente la actividad económica. Pero cuando se acaba esa capacidad ociosa (como está ocurriendo durante 2011), la restricción es de oferta. Continuar expandiendo la demanda en ese contexto (mediante las políticas monetaria y fiscal), no genera aumentos de actividad económica sino aumentos de precios. Por el contrario, la expansión de la oferta genera crecimiento y, al mismo tiempo, menor presión inflacionaria.
Esto explica por qué hay países que crecen aceleradamente sin inflación (el caso de China durante muchos años): es porque expanden aceleradamente su oferta agregada. Y por qué hay países que crecen poco y tienen alta inflación (el caso de Argentina durante los 80): es porque expanden aceleradamente su demanda agregada, sin expandir lo suficiente su oferta agregada.
Por si no me creen, van dos ejemplos contundentes. El Plan Austral logró en su inicio bajar la inflación del 30.5% mensual (sí mensual) en junio de 1985 al 6.2% mensual al mes siguiente, en julio de 1985. En el último trimestre de ese año, la economía creció un 4.8% en el trimestre (¡equivalente al 20% anual). El Plan de Convertibilidad logró bajar la inflación del 27% mensual en febrero de 1991 al 2.8% mensual en mayo de ese año. En ese trimestre (segundo de 1991), la economía creció un 5.3% con respecto al trimestre previo (¡equivalente al 23% anual!). ¿Qué es entonces “enfriar” la economía? Una expresión desafortunada de los economistas.
Para reducir la inflación, no es necesario reducir el crecimiento de la economía. Pero para que esto ocurra es necesaria una combinación de políticas muy específica: “aflojar” con el impulso a la demanda agregada (emitir menos dinero, dejar que crezcan más los ingresos públicos que el gasto público) e impulsar el aumento de la oferta agregada, a través de medidas como reducir impuestos al trabajo (reduciendo subsidios para compensar el impacto fiscal), reorientar la inversión pública a obras que alivien las limitaciones de energía, eliminar las trabas a las importaciones de bienes de capital y bienes intermedios, entre otras.
Y es justamente esta la combinación de políticas que necesita Argentina en este momento. Como mostré en el post “Efectivamente, se acabó la parte fácil de la recuperación económica”, el ritmo de crecimiento de la actividad económica se redujo del equivalente al 7.4% anual entre mediados de 2009 y mediados de 2010, al equivalente al 2.4% anual desde mediados de 2010 hasta ahora.
Los datos que publicó hoy Orlando Ferreres sobre la producción industrial confirman esta evolución: la producción industrial crecía a un ritmo equivalente al 10.5% anual hasta mayo de 2010 y al 6.3% anual desde entonces. La mayoría de los economistas no ve esta desaceleración, porque la producción industrial está un 9.2% por encima del nivel de hace un año, pero lo importante no es esa comparación interanual, sino la velocidad de crecimiento mensual. Y esa velocidad se redujo durante los últimos meses.

miércoles, 13 de abril de 2011

Efectivamente, se acabó la parte fácil de la recuperación económica

En el post del 1 de noviembre del año pasado (“Se acabó la parte fácil de la recuperación económica”) argumenté que, dado que en agosto del año pasado se recuperó el nivel de actividad económica previo al inicio de la última recesión (septiembre de 2008), había terminado la parte fácil de la recuperación económica, que es el periodo en el cual es posible crecer aceleradamente sin realizar un nivel significativo de inversiones, ya que las empresas aumentan producción utilizando la capacidad productiva que la recesión dejó ociosa. Pero una vez que se recupera el nivel de actividad económica previo a la recesión, el margen para continuar creciendo mediante la mayor utilización de la capacidad productiva existente es menor, haciéndose más necesarias las inversiones como vía para el crecimiento.
¿Qué podemos decir a casi 6 meses de aquel post? Que efectivamente ya se observa una desaceleración del crecimiento, consistente con aquella observación sobre la mayor dificultad para crecer en esta nueva etapa. El gráfico siguiente, que presenta el Índice General de Actividad (IGA) del Estudio de Orlando Ferreres, muestra claramente cómo la actividad económica creció fuertemente entre mayo de 2009 y abril de 2010 (a un ritmo promedio del 0.6%  mensual, que equivale a un nada despreciable 7.4% anual), pero que desde mayo de 2010 hasta febrero de 2011 (último dato disponible), el ritmo de crecimiento se redujo a un tercio: sólo 0.2% mensual, lo que equivale a un reducido 2.4% anual.

Dos preguntas muy relevantes pueden surgir de analizar el gráfico previo.
1.- ¿Por qué nadie habla de esto? Creo que es por algo muy simple, que ya he destacado en posts previos: la costumbre de los economistas de analizar las denominadas “variaciones interanuales”. Lo pongo en términos simples: en los últimos 10 meses hasta febrero de 2011, la actividad económica creció a un 0.2% mensual, equivalente a 2.4% anual, como dijimos. Pero la variación interanual (febrero de 2011 versus febrero de 2010) fue 7%. Quien mire este número, seguramente inferirá que continuamos creciendo aceleradamente; quien mire el 2.4% anterior, se preocupará un poco por el crecimiento. ¿Cuál número es correcto? Ambos lo son, aunque indican cosas diferentes. La variación interanual (7%) indica cómo fue en febrero el nivel de actividad económica en comparación con un año atrás; muestra entonces lo que ocurrió en los últimos 12 meses, pero no lo que está ocurriendo ahora. El promedio de las variaciones mensuales (0.2% mensual, equivalente a 2.4% anual) muestra la velocidad actual de crecimiento. Estas variaciones mensuales muestran el “velocímetro” de la economía; las variaciones interanuales muestran el “espejo retrovisor” de la economía.
Un ejemplo muy simple que utilizo en mis clases de economía: el gráfico siguiente muestra una situación ficticia en la cual la actividad económica crece durante el primer año y se estanca durante el segundo año. Las variaciones interanuales son positivas (porque el segundo año está “más arriba” que el primer año), pero las variaciones trimestrales son nulas. Las variaciones trimestrales son las que efectivamente muestran lo que está ocurriendo con la “velocidad” de la economía. Este tipo de errores de interpretación es el que se está cometiendo en la actualidad.



2.- ¿Esto significa que no habrá crecimiento este año? No. Es altamente probable que este año haya crecimiento, aunque mucho más bajo que el año pasado. Si continuara durante el resto del año el ritmo de crecimiento observado entre mayo de 2010 y febrero de 2011, este año cerraría con un 3.4% de crecimiento, en el rango de crecimiento que pronosticamos en el post “Buen piso de crecimiento para 2011”.

jueves, 20 de enero de 2011

Buen piso de crecimiento para 2011

Esta semana se publicó el dato de diciembre del Índice General de Actividad (IGA) de Orlando Ferreres, el indicador más utilizado de actividad económica desde que perdió credibilidad el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de INDEC. Varios puntos interesantes para analizar:
1.- En el post “Matemática, ¿estás ahí?” del mes de octubre decíamos: “Descartando entonces nuevas caídas de actividad como la observada en julio (por las restricciones energéticas), 8.4% a 10.2% es el rango más probable a fin de año (diciembre 2010 comparado con diciembre 2009)”. Diciembre cerró 9.1% por encima del nivel de 2009. Prácticamente en el centro del rango que dimos en aquel momento.
2.- En el mismo post, argumentábamos por qué estaban equivocados los economistas que pronosticaban menores tasas interanuales de crecimiento durante el segundo semestre. Y el año cerró con tasas de crecimiento por encima del 9%, con un promedio de tasas interanuales de crecimiento durante el segundo semestre de 8.2%, mayor que el 8% de promedio durante el primer semestre. Lo asombroso es la cantidad de economistas que repitió hasta el cansancio que las tasas interanuales serían menores durante el segundo semestre como consecuencia de la mayor base de comparación que implicaba comparar con el segundo semestre de 2009, dejando mal parada a una profesión que se precia de su rigor matemático.
3.- En el post “¿Otra vez nos salva el viento de cola?”, frente al menor dinamismo de la economía que se observó entre mayo y octubre, argumentamos que “es probable que durante los próximos meses la actividad económica vuelva a mostrar una tendencia creciente, dado que justo en los últimos meses del período analizado, el contexto internacional mejoró sustancialmente, con subas de índices bursátiles, debilitamiento del dólar y apreciación de las materias primas”. El último bimestre cerró con tasas de crecimiento interanual de más del 9%.
Arriesguemos algo ahora para 2011.
1.- La actividad económica cerró 2010 en un nivel lo suficientemente alto como para asegurar durante 2011 un crecimiento del 2.7%. Este es el famoso “arrastre estadístico”: si descartamos caídas de la actividad económica durante 2011 (es decir, si suponemos que la economía sigue creciendo, o en el peor de los casos se estanca, pero no cae), el piso del crecimiento durante 2011 será del 2.7%. Este es el porcentaje de crecimiento anual con que cerraría 2011 con sólo mantener durante todo el año el nivel alcanzado en diciembre de 2010. No es un mal número para arrancar el año.
2.- Si suponemos que la actividad económica crecerá este año a un ritmo menor que el año pasado, podríamos hacer el ejercicio de suponer que el ritmo de crecimiento de 2010 (0.7% mensual en promedio) se reduce a la mitad durante 2011 (0.35% mensual). Si esto ocurriera, el año cerraría con un crecimiento del 5%. Puesto en otros términos: aún cuando el ritmo de crecimiento se redujera a la mitad este año, igual alcanzaríamos un crecimiento aceptable, del 5%. Para crecer menos del 5%, la tasa de crecimiento promedio debería caer más de la mitad, algo que, con la información disponible en enero de 2011, parece demasiado pesimista.
Conclusión: es altamente probable que el crecimiento económico este año se ubique entre el 2.7% y el 5%. Si el contexto internacional sigue acompañando, y no se produce una fuerte fuga de capitales en los meses previos a la elección presidencial, es probable que superemos la tasa del 5%.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Se acabó la parte fácil de la recuperación económica

En agosto ocurrió un hecho importante: recuperamos el nivel de actividad económica previo a la recesión. Esto tiene una consecuencia importante: se acabó la parte fácil de la recuperación. Tan fácil es recuperar nivel de actividad luego de una recesión que en los últimos 40 años de historia económica argentina, de 11 recesiones sólo en una de ellas la recuperación se revirtió antes de recuperar el nivel previo al inicio de la recesión.
Ahora entramos en la etapa difícil, ya que pasamos de la etapa de recuperación a la etapa de crecimiento. A partir de ahora empieza a ser más importante invertir para aumentar capacidad productiva que aumentar la utilización de la capacidad productiva existente. A partir de ahora aumenta el riesgo de perder el impulso de la actividad económica. Por eso hay que comenzar a mirar “con lupa” los datos existentes, para tratar de detectar cualquier señal de freno en la economía.
Mirando “con lupa” los datos disponibles, es posible ver una señal negativa y dos positivas:
1.- El Índice General de Actividad (índice elaborado por Orlando Ferreres, sustituto del Estimador Mensual de Actividad que elabora INDEC) creció durante el tercer trimestre sólo un 0.5%, luego de crecer 3.3% en el primer trimestre y 3.6% en el segundo. Primera señal de alerta, aunque es importante tener en cuenta que el tercer trimestre incluye el mes de julio, cuando la producción cayó por problemas energéticos que impactaron sobre la industria.
2.- La recaudación de impuestos vinculados a la actividad económica, como el impuesto al cheque y el IVA, creció más durante el tercer trimestre que durante los dos trimestres previos (descontando el efecto de la inflación y ajustando por efectos estacionales, esto es, teniendo en cuenta que la recaudación se mueve al interior del año de acuerdo con cuestiones propias de cada mes). Es difícil que crezca la recaudación de estos impuestos si la actividad económica no está creciendo. Se trata de un dato positivo, pero contradictorio con el anterior.
3.- El Índice Líder de Actividad Económica que elabora la Universidad Torcuato Di Tella ha mostrado una tendencia creciente durante todo el año hasta agosto, último dato disponible. Un índice líder es una estadística construida promediando una serie de variables económicas que tienden a anticiparse a lo que ocurrirá con la actividad económica. Cuando deja de crecer y comienza a caer, es un indicador de que es altamente probable que la economía entre en una recesión en los meses siguientes. No es lo que está ocurriendo ahora; por el contrario, al continuar subiendo indica que es poco probable que la actividad económica se frene o comience a caer.
En el balance de estas señales positivas y negativas, creo que todavía estamos lejos de una reversión del actual ciclo expansivo de la economía, y por eso seguimos viendo números como los que publicó el INDEC hace pocas horas (31.5% de aumento interanual de ventas de supermercados en septiembre; 29.4% en el caso de las ventas de shoppings, en ambos casos crecimientos mayores que la inflación), o el dato de aumento del volumen de ventas minoristas publicado por CAME (+4.1% interanual en septiembre). Pero tendremos que acostumbrarnos a mirar estos datos con lupa, ya que en agosto se terminó la parte fácil de la recuperación económica.

martes, 26 de octubre de 2010

Cómo evitar la maldición de la soja

Los estudios sobre el crecimiento económico de los países tienden a coincidir en que la abundancia de recursos naturales no es importante para el crecimiento. Más aún, muchos estudios indican que existe una relación estadística negativa entre la abundancia de recursos naturales y el crecimiento económico. Luego de que los economistas Jeffrey Sachs y Andrew Warner detectaran a fines de los 90 una relación estadística opuesta entre el peso de los recursos naturales en las exportaciones y el crecimiento económico, una legión de economistas ha seguido estudiando este tema, encontrando resultados similares (aunque otros economistas, como Daniel Lederman y William Maloney, del Banco Mundial, cuestionan algunos de estos resultados).