Un blog de economía para no economistas

"Ojalá te toque vivir tiempos interesantes", reza una maldición china. Los argentinos sufrimos la maldición de vivir en una economía "interesante". Por eso tenemos que saber más de economía que en otros países.

Para enfrentar la maldición de vivir en una economía "interesante", en este blog encontrarás comentarios, análisis y estadísticas sobre la economía argentina, sin jerga económica innecesaria ni tecnicismos, con rigurosidad analítica pero simpleza en la exposición.

Mostrando entradas con la etiqueta Crisis Financieras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis Financieras. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de septiembre de 2011

Sobre el riesgo de devaluación en Brasil

En los últimos días, ha habido mucha preocupación por la suba del tipo de cambio en Brasil, que subió de 1.56 reales por dólar a fines de julio a 1.68 reales por dólar el viernes pasado, una suba del 7.6% en poco más de un mes. La preocupación es porque esta depreciación del real brasileño reduce nuestra competitividad cambiaria con respecto a Brasil.
Entre los industriales, cada vez que esto ocurre, viene a la memoria la devaluación de Brasil en enero de 1999, que complicó la competitividad argentina durante los tres años siguientes, hasta la salida de la Convertibilidad. Pero la situación ahora es diferente. Muy diferente a la situación de 1999, y mucho más parecida a la de 2008/2009.
Sobre la situación, las perspectivas y lo que debería hacer el Banco Central frente a la evolución del tipo de cambio en Brasil, diría lo siguiente:

Situación:
1.- En 1999, tanto Argentina como Brasil venían con tipo de cambio fijo atrasado. Brasil salió de esa situación devaluando, y Argentina siguió con la Convertibilidad, con lo cual Brasil ajustó y Argentina agravó su problema de atraso cambiario.
2.- Actualmente, tanto Argentina como Brasil tienen flotación, más administrada Argentina, más libre Brasil. Esto hace que en medio de una crisis, como la de 2008, Brasil deja subir el tipo de cambio fuertemente pero de manera transitoria, mientras que Argentina lo deja subir más pausadamente, pero de manera permanente.
3.- Esto hace que el tipo de cambio real contra Brasil sufra varios meses en medio de una crisis internacional, pero se recupere luego. Cayó fuertemente durante el segundo semestre de 2008 (-26%) y se recuperó fuertemente durante 2009 (+40%). Al final de la crisis financiera internacional, el tipo de cambio real contra Brasil era igual al previo a la crisis.
4.- De todos modos, esta crisis comenzó con un tipo de cambio contra Brasil todavía alto, pero un 8% por debajo del nivel previo a la crisis de 2008.

Qué puede ocurrir:
1.- Argentina seguramente frenará la actual depreciación del peso, e incluso puede hacer caer el tipo de cambio algunos centavos, para disminuir el incentivo a comprar dólares, para tratar de frenar un poco la salida de capitales.
2.- Brasil puede bajar aún más la tasa de interés, con lo cual puede depreciar un poco más su moneda.
3.- Esto significa que por algunos meses, hasta que aclare el panorama internacional, el tipo de cambio real con Brasil puede caer, como ocurrió durante el segundo semestre de 2008.

Qué tiene que hacer Argentina:
Seguir la estrategia 2008/2009:
1.- Bajar la inflación por debajo del 20% durante los próximos 12 meses.
2.- Frenar ahora el tipo de cambio, hacer perder algunos centavos y luego depreciar un 12/16% durante los próximos 12 meses.
3.- No seguirle el ritmo de depreciación a Brasil, que primero deprecia fuertemente y luego aprecia nuevamente. Nosotros no podemos hacer eso. Deberíamos depreciar más lentamente, pero de manera permanente.
Por supuesto, es fácil decirlo y más difícil hacerlo, ya que se generan muchos temores mientras perdemos competitividad cuando Brasil deprecia más que nosotros, pero ya lo hicimos en 2008 y 2009 y funcionó.

lunes, 29 de agosto de 2011

Indicadores de que la crisis financiera internacional no se está profundizando

Hace semanas que vengo dando el mismo diagnóstico sobre la crisis financiera internacional, que puede leerse en mis posts anteriores. No ha cambiado el diagnóstico, porque tampoco ha cambiado demasiado la situación internacional. Más bien, desapareció en los últimos días el vértigo de los primeros días de agosto, cuando los índices bursátiles se desplomaban en todo el mundo. Distintos índices bursátiles muestran que, más que estar cayendo como lo hacían luego de Lehman Brothers, por ejemplo, cayeron fuertemente durante los primeros días de agosto pero luego dejaron de caer, e incluso algunos comenzaron a repuntar. Con altibajos (caídas de 2% un día, subas de 2 ó 3% al siguiente) que pueden hacer perder de vista lo importante: la crisis no se está profundizando, como parecer ser la opinión generalizada.
Veamos el principal indicador bursátil, el Dow Jones de la bolsa de Nueva York:


Cayó de 12,143 puntos el 29 de julio, a 10,719 puntos el 10 de agosto, y hoy cerró en 11,539 puntos. Bajó 11.7% entre el 29 de julio y el 10 de agosto, pero subió el 7.6% desde entonces. No parece un indicador de una crisis financiera profundizándose. De hecho, el valor con que cerró hoy es sólo un 5% menor que el nivel del 29 de julio.
Pongamos esto en perspectiva, y analicemos otros índices bursátiles, como los que están en el siguiente gráfico:


El Bovespa de Brasil, el Nikkei de Japón y el Merval de Argentina han tenido una evolución muy parecida, con el Merval más rezagado. Comparado con el 29 de julio, el Bovespa está 6.7% abajo, el Nikkei 10% abajo y el Merval 11.4% abajo. Pero desde el 10 de agosto, el Bovespa subió 6.7% y el Merval subió 4.8%. El Nikkei bajó, aunque sólo 2.1%
El índice que muestra una evolución diferente es el Dax de Alemania, que hoy cerró 21.4% por debajo del nivel del 29 de julio, aunque desde hace 10 días que está estabilizado.
¿Cómo leer todo esto? Estados Unidos no tiene problemas tan serios, como vengo argumentando. Tiene un problema de lento crecimiento y de poco margen para la política económica, pero no tiene problemas de solvencia ni está en recesión. Europa está más complicada, y lo estará por mucho tiempo, porque al bajo crecimiento se le suman problemas de solvencia y de competitividad en muchas de sus economías, y un proceso muy complejo de toma de decisiones de política económica.
Brasil y Argentina no están “blindados”, pero no están siendo arrastrados por lo que ocurre en Europa.
Esta situación, de una crisis financiera que desde hace días no se profundiza, e incluso da señales de mejorar, explica en parte por qué la soja no ha bajado sus precios. Por el contrario, factores climáticos en Estados Unidos han hecho subir su precio, cotizando ya los futuros de soja a u$s 516 para marzo de 2012, u$s 6 más que el 29 de julio. Y el real brasileño, que pasó de 1.549 reales por dólar el 29 de julio a 1.632 el 9 de agosto, hoy cerró a 1.579.
En síntesis, continúan las chances de que el contexto internacional siga siendo favorable para Argentina, como dije en los posts anteriores.

sábado, 13 de agosto de 2011

Cómo sigue la crisis internacional, vista desde Argentina

El fin de semana pasado, en el post “Economía en 5 minutos”, me referí a la crisis internacional luego de una semana muy complicada en los mercados financieros internacionales. Desde entonces no hice nuevas menciones, a pesar de todo lo que ocurrió en una semana en la cual se profundizó la fuerte volatilidad en las bolsas de todo el mundo. Y no lo hice por un simple motivo: sigue vigente todo lo que dije en aquel post. Podría decir hoy exactamente lo mismo que dije hace una semana.
En pocas palabras, mi análisis era:
1.- Estados Unidos no tiene un problema de endeudamiento, sino de lento crecimiento, con riesgo de entrar en recesión por falta de “municiones” de política económica.
2.- Europa tiene un problema de lento crecimiento, y riesgo de recesión, pero además tiene un problema de alto endeudamiento en varias de sus economías, lo que requiere una política monetaria más expansiva, que hasta ahora venía evitando el Banco Central Europeo.
3.- La situación de Argentina se complicaría en caso de que Estados Unidos y Europa cayeran en recesión, y esto arrastrara el crecimiento de los países emergentes y los precios de las materias primas. Pero que esto todavía no era algo seguro, ni mucho menos. Había que esperar a ver cómo decantaban las caídas bursátiles y cuánto terminaban impactado sobre la economía real.
La semana pasada arrancó con una caída estrepitosa de las bolsas el lunes, y terminó con fuertes subas el viernes, con caídas y rebotes durante toda la semana. En el medio, la decisión del Banco Central Europeo de salir a comprar deuda Española e Italiana (dato positivo), los rumores sobre la situación fiscal y financiera de Francia (dato negativo), la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener bajas las tasas de interés hasta mediados de 2013 (dato positivo), los datos de menores solicitudes de subsidio por desempleo en Estados Unidos (dato positivo).
En medio de estos vaivenes en los mercados financieros, los títulos del Tesoro de Estados Unidos continuaron como refugio seguro, lo que demuestra que no hay riesgo de default. Y los precios de las materias primas se sostuvieron bastante, en línea con mi hipótesis de que todavía hay chances de que el escenario internacional siga siendo favorable para Argentina. De hecho, los contratos a futuro para la soja cotizan en Chicago en torno a los u$s 500 durante el próximo semestre. Y juegan a favor las expectativas de menor cosecha en Estados Unidos, afectada por un clima adverso.
Como dije hace una semana atrás, esperemos a ver cómo decanta toda esta turbulencia financiera en el mundo, cuánto impacta sobre las economías del mundo desarrollado y cómo llega la ola a los emergentes y los precios de las materias primas. Y no nos adelantemos a pronosticar un escenario sombrío para Argentina, aun cuando los riesgos son mayores que hace algunos meses atrás.