Un blog de economía para no economistas

"Ojalá te toque vivir tiempos interesantes", reza una maldición china. Los argentinos sufrimos la maldición de vivir en una economía "interesante". Por eso tenemos que saber más de economía que en otros países.

Para enfrentar la maldición de vivir en una economía "interesante", en este blog encontrarás comentarios, análisis y estadísticas sobre la economía argentina, sin jerga económica innecesaria ni tecnicismos, con rigurosidad analítica pero simpleza en la exposición.

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lunes, 27 de enero de 2014

Por qué no conviene al Gobierno culpar a Shell

El Banco Central es vulnerable a corridas cambiarias, porque hace tiempo viene perdiendo reservas y porque es claro que, frente a una corrida, puede soltar el tipo de cambio en lugar de enfrentar los costos de defenderlo. Por eso no le conviene insistir con la teoría de que Shell, con sólo u$s 3 millones, logró mover el mercado.

En “El análisis económico del día”, en la sección Economía para No Economistas, en La Voz On Line. Click aquí.

jueves, 12 de julio de 2012

CFK, Krugman y el caso argentino


En varias oportunidades, la Presidente mencionó los argumentos del Premio Nobel Paul Krugman a favor de las políticas económicas aplicadas por Argentina desde 2002. Si yo estuviera en el lugar de CFK y un Premio Nobel del prestigio indiscutido de Krugman recomendara mis políticas económicas, sin dudas también lo mencionaría. El problema es que no todo lo que plantea Krugman es correcto.

De lo que plantea Krugman, creo que sí es correcto su argumento en el sentido de que la experiencia argentina luego de la crisis de 2001 y 2002 muestra que “hay vida” luego del default. Pero creo que es muy simplista argumentar que entonces el default es una estrategia recomendable, por ejemplo para países como Grecia, actualmente sumido en una crisis económica muy profunda. Uno de los elementos a tener en cuenta es que luego de las medidas tomadas por Argentina a comienzos de 2002, el contexto internacional dio un giro muy importante a favor de Argentina, como argumenté hace tiempo en el post “Esta vez, Krugman se equivocó”. Y se trata de un factor no repetible. De cualquier forma, aun cuando estuviéramos de acuerdo con que la medicina económica aplicada por Argentina para salir de aquella crisis es recomendable para algunos de los países de la Eurozona, en todo caso quienes deberían capitalizar intelectualmente aquellos logros son Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna, quienes ejecutaron aquellas medidas durante la gestión de Eduardo Duhalde.

El argumento de Krugman sobre el cual tengo más discrepancias es el que afirma que las políticas económicas argentinas de los últimos años son injustamente criticadas por la prensa internacional, ya que Argentina tuvo un mejor desempeño que Brasil, una economía habitualmente elogiada en el mundo. Creo que Krugman, cuando realiza esta afirmación, está analizando mal los datos, porque no tiene en cuenta que (1) los datos oficiales de actividad económica de Argentina sobre-estiman el verdadero crecimiento durante los últimos 5 años, (2) comparar el desempeño de ambos países desde el año 2000 genera una distorsión en el análisis, ya que en aquel año Argentina acumulaba un tercer año consecutivo de recesión y, por lo tanto, la recuperación posterior “agranda” las cifras de crecimiento en los años siguientes y (3) los datos justifican separar la gestión de Néstor Kirchner (cuando Argentina creció más que Brasil) de las gestiones de Cristina Fernández (cuando ocurrió lo opuesto). Adicionalmente, no me parece apropiado excluir del análisis a la inflación. A estos argumentos los expuse en los posts “Krugman se equivoca con Argentina” y “El deterioro de la economía K”. Dado que esos posts fueron muy leídos desde el exterior, incluí también una versión en inglés, en el post “About Krugman’s view on Argentina”. También mencioné algunas de estas cuestiones en la entrevista que me hizo Chema Forte para Radio Exterior de España, cuyo link incluí en el post "Entrevista en España: ¿es viable la "solución Argentina" para Europa?".

Por supuesto que alguien podría decir que no hay que discutir algo dicho por un Premio Nobel. La verdad es que los Premio Nobel también pueden errar en sus diagnósticos, y mucho más todavía en sus pronósticos, algo a tener en cuenta en momentos en que economistas como Krugman vaticinan el colapso del Euro (en mayo dijo que Grecia saldría del Euro seguramente durante junio, es decir, el mes pasado). Es probable que esto finalmente ocurra, aunque siempre es bueno recordar lo que alguna vez dijo John Kenneth Galbraith, y que me sirve para tratar de no creer demasiado en las habilidades predictivas que los economistas creemos tener (o hacemos creer que tenemos):

“En Estados Unidos, cada mes, supuestas autoridades en teoría económica se desplazan por la nación para exponer sus opiniones sobre las perspectivas económicas, y también sobre las previsiones sociales y políticas. Miles de personas prestan atención, y cientos de ejecutivos o sus empresas pagan enormes sumas de dinero para oírlos e incorporar sus pronósticos y tomar, o tal vez sólo justificar, decisiones en base a ellos. Sin saber que la característica fundamental de los futurólogos económicos no es la de saber, sino la de no saber que no saben. Y que su máxima ventaja es que todas las predicciones, acertadas o inexactas, se olvidan con rapidez”.

“Si el conocimiento económico fuera impecable, o al menos permitiera pronosticar con un alto porcentaje de aciertos, el sistema económico vigente en el mundo no socialista no podría sobrevivir. Si alguien pudiera saber con alta precisión qué podría suceder con los salarios, las tasas de interés, los precios de los bienes, el desempeño de diferentes empresas e industrias, y los precios de valores y títulos, se trataría de una persona privilegiada que no tendría ningún interés en transmitir o vender su información a nadie, sino que la utilizaría en beneficio propio. En un mundo de incertidumbre, su monopolio de la certeza sería muy rentable. Pronto estaría en posesión de todos los bienes intercambiables, mientras que cuantos se vieran enfrentados a semejante conocimiento tendrían que sucumbir. En realidad, el sistema económico moderno sobrevive no a causa de la excelencia de la labor de quienes pronostican su futuro, sino a su inquebrantable tendencia al error”.

miércoles, 11 de julio de 2012

About Krugman’s view on Argentina

Para leer en español, ver posts Krugman se equivoca con Argentina 


I agree with Paul Krugman in that (1) the Argentine case is relevant for the analysis of the Euro crisis and (2) conventional wisdom is frequently wrong. That’s why I signed the Manifesto for Economic Sense supported by Krugman and Layard. But I disagree with Krugman about his analysis of the Argentine economy after the big crisis of 2002. Indeed, on May 3, Krugman showed the following picture (see his post Down Argentina Way): 


Looking at that picture we should agree that policies that have been implemented by Argentina since 2002 are a success story, with results even better than those of Brazil. But that picture has two mistakes: (1) since 2007, official data has overestimated economic growth (everybody knows that official statistics have had some problems here since that year) and (2) starting the analysis in 2000 overestimates growth in the following years, since in that year the Argentine economy was in the third year of a downturn in the middle of the 1998-2002 recession.

After correcting these two mistakes, we have the following picture, quite different from Krugman’s:


This analysis shows that it is not clear if the Argentine economy performed better than the Brazilian economy. But there is another very important issue not considered by Krugman. Look at the following picture:


In the last five years, the Argentine inflation rate has been 4 or 5 times higher than in Brazil. I think that a comparison between Argentine and Brazilian economies is too simplistic if it doesn’t consider the inflation rate.

Finally, I want to introduce another issue that I showed in a recent op-ed: it is useful to distinguish between Néstor Kirchner (2003-2007) and Cristina Fernández de Kirchner (since 2007) administrations. Economic growth under NK doubled that of Brazil (40.2% vs 20.3%), but was almost three points below that of Brazil under CFK (13.4% vs 15.8%)

To sum up, I think the Argentine case is neither the success story Krugman wants to tell, nor the disaster conventional wisdom believes. Indeed, the Argentine case is a complex mixture of policies that worked in 2002 to initiate the recovery, policies that worked well from 2003 to 2007 to end the recovery and initiate a process of economic growth, and policies that need some fine-tuning since 2007 (and are completely wrong since 2011). In the same way, the Argentine case has some lessons for Europe, but not every Argentine medicine is appropriate for the European disease. But that is the topic for another post.

martes, 10 de julio de 2012

El deterioro de la economía K


A continuación, mi mini-columna de opinión que publicó el domingo pasado La Voz del Interior en su nota principal en el Suplemento de Economía sobre las diferencias entre las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner.

Hace pocos días escribí en mi blog refutando las afirmaciones de Paul Krugman, quien argumenta que las críticas a la política económica de la era K son infundadas, ya que Argentina ha tenido un desempeño superior al de Brasil, cuyas políticas económicas son habitualmente elogiadas. Mi argumento es que los números, bien analizados, son contrarios a su tesis.

Siguiendo con aquel análisis, creo que hay otro elemento a tener en cuenta: separar la era K en las gestiones de Néstor (NK) y de Cristina (CFK) Kirchner resulta revelador. Mientras Argentina creció más que Brasil durante la gestión de NK (en parte como consecuencia del efecto rebote de la crisis de 2001/02), creció menos durante las gestiones de CFK, agregando además un problema inflacionario que Brasil no tiene. Esto probablemente se deba al error de continuar con las mismas políticas económicas en contextos diferentes. Por ejemplo, intentar sostener un tipo de cambio alto con emisión monetaria funcionaba de una forma a comienzos de la gestión de NK, cuando la economía demandaba más pesos para funcionar, pero de un modo muy diferente luego, generando fuertes presiones inflacionarias.

Pero el deterioro de la economía K se profundizó durante el último año, cuando Brasil dejó de apreciar su moneda y, por lo tanto, nuestra mayor inflación erosionó fuertemente la competitividad cambiaria. Y la gestión de CFK no ha encontrado la forma adecuada de resolver este problema. Por el contrario, ha ejecutado medidas contraproducentes, que están llevando a la economía a una combinación de recesión con alta inflación, retraso cambiario y excesivo intervencionismo, y cuya reversión resulta improbable mientras la política económica continúe a la deriva.