Un blog de economía para no economistas

"Ojalá te toque vivir tiempos interesantes", reza una maldición china. Los argentinos sufrimos la maldición de vivir en una economía "interesante". Por eso tenemos que saber más de economía que en otros países.

Para enfrentar la maldición de vivir en una economía "interesante", en este blog encontrarás comentarios, análisis y estadísticas sobre la economía argentina, sin jerga económica innecesaria ni tecnicismos, con rigurosidad analítica pero simpleza en la exposición.

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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Presentación en la Feria del Libro Córdoba 2012


Ayer presenté mi libro Macroeconomía para No Economistas – Cómo sobrevivir en una economía interesante, de Editorial EDICON, en la Feria del Libro Córdoba 2012.

A continuación, un extracto de mi exposición.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Macroeconomía para No Economistas


¿Por qué la emisión monetaria es de casi el 40% anual y la inflación de “sólo” el 25% anual? ¿Es posible que la pesificación forzada de la economía aumente la demanda de pesos y reduzca el impacto inflacionario de la emisión monetaria? ¿Es posible que emitiendo sólo billetes de $ 100, inadvertidamente haya aumentado la demanda transaccional de pesos?

¿Por qué aunque Brasil recupere su crecimiento, a la industria argentina puede costarle más su recuperación? ¿Cómo juega el atraso cambiario en las perspectivas de la industria argentina?

¿Es posible crecer sostenidamente mediante políticas de impulso a la demanda agregada y el mercado interno? ¿Son otros los factores que impulsan el crecimiento sostenido?

¿Es cierto que para reducir la inflación hay que frenar o “enfriar” la economía? ¿Es posible bajar la inflación creciendo al mismo tiempo? ¿Es cierto que puede reducirse una inflación del 25% anual impulsando las inversiones? ¿Son los “grupos concentrados” de la economía los que generan inflación en Argentina? ¿Y las pujas salariales? ¿Qué rol juegan en la inflación? ¿Qué fenómenos tienen que producirse para llegar a una hiperinflación?

¿Por qué Argentina vive de crisis en crisis? ¿Qué factores generan las crisis económicas? ¿Es cierto que “la solución argentina” es la medicina adecuada para la crisis europea? ¿Por qué los economistas tienen una tendencia a pronosticar más crisis económicas de las que finalmente se producen?

Las respuestas a todas estas preguntas, y a muchas más, en el libro Macroeconomía para No Economistas – Cómo sobrevivir en una economía interesante, de Editorial EDICON del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que presentaré en la Feria del Libro Córdoba el próximo martes 18 de septiembre a las 18hs en la sala 2 del Cabildo Histórico.

De paso, hablaremos sobre cómo es posible analizar la economía con la máxima rigurosidad, para que les sirva a quienes tienen que tomar decisiones en una economía tan particular como lo es la economía argentina, pero al mismo tiempo comunicándolo de la manera más simple posible, para que el análisis llegue a quienes lo necesitan, sin tener que convertirse en economistas.


lunes, 13 de agosto de 2012

Premios Nobel opinando sobre Argentina


En las últimas semanas, tres premios Nobel en Economía han opinado sobre Argentina, en particular sobre las políticas económicas con que Argentina salió de la crisis de 2001 y 2002 y las enseñanzas que se desprenden al momento de pensar soluciones para la actual crisis europea. Ellos son Paul Krugman, Joseph Stiglitz y Edmund Phelps, estos dos últimos de visita en nuestro país la semana pasada.

Con relación a la crisis europea, Phelps planteó que la medicina apropiada es el ajuste fiscal, mientras que Krugman y Stiglitz plantearon, como vienen haciéndolo desde hace mucho tiempo, que el ajuste fiscal no hace más que profundizar una depresión como la que está sufriendo Europa y como ocurrió en 2001 en Argentina. Sin dudas, creo que son Krugman y Stiglitz quienes tienen razón. En medio de fuertes recesiones, gobiernos que intentan reducir sus déficit fiscales con reducciones de gastos y/o aumentos de impuestos no hacen más que profundizar la caída de la actividad económica, haciendo caer la recaudación impositiva e incurriendo en déficit fiscales similares a los que tenían antes de las medidas de ajuste, pero habiendo profundizado la recesión y el desempleo. Es una especie de espiral descendente de la cual es difícil salir, como le ha ocurrido a Grecia en estos últimos 4 años, y como le ocurrió a Argentina durante 2000 y 2001.

Las opiniones sobre Argentina presentan más matices. Krugman ha planteado no sólo que las políticas argentinas para salir de la crisis fueron apropiadas (devaluación, restructuración de deuda, políticas macroeconómicas expansivas), sino además que la prensa internacional critica injustificadamente las políticas argentinas en comparación con las políticas brasileñas, habitualmente elogiadas, cuando en realidad Argentina ha tenido un mejor desempeño que Brasil desde entonces (aunque hace un par de semanas, en entrevista con Andrés Oppenheimer, se despegó un poco de las políticas económicas argentinas desde 2007). Stiglitz se cuidó más, en su estadía en Córdoba, de elogiar las políticas económicas actuales, aunque tampoco profundizó demasiado. Y Phelps planteó que si Argentina sigue por la senda actual, terminará como Grecia, o incluso en hiperinflación, dada la fuerte emisión monetaria actual.

Creo que la experiencia argentina en 2001 y 2002 efectivamente brinda claves de análisis para comprender la crisis europea, aunque esto no significa que todas las medidas de política económica tomadas en aquel momento sean aplicables o relevantes para la situación europea actual, en parte porque cada crisis tiene componentes particulares y en parte porque el contexto institucional es muy diferente en ambos casos. En mi opinión, Krugman se excede en los elogios a las políticas argentinas de los últimos años, Stiglitz no agregó demasiado al análisis de la economía argentina, y Phelps se equivoca rotundamente cuando habla de hiperinflación o de riesgo de llegar a la situación de Grecia.

Seguramente a estos prestigiosos economistas les falta información sobre la situación actual de Argentina, con lo cual es más razonable la postura más cauta de Stiglitz, y es de mayor utilidad tomar de él y de Krugman sus opiniones, súper calificadas y acertadas, sobre la crisis europea, y menos relevantes sus opiniones sobre la economía argentina sobre la cual, aun habiendo hecho grandes aportes a la teoría económica (a tal punto de haber sido galardonados con el premio Nobel), es natural que no tengan demasiado para decir.

Destaco una idea formulada por Stiglitz la semana pasada: dado que una eventual salida de Grecia, España o Italia de la Eurozona generaría muchos perjuicios a estos países, la solución óptima sería una salida de Alemania, ya que aquellas economías en problemas se quedarían con deudas en euros que podrían manejar mejor con un euro depreciado, mientras que a Alemania se le haría aún más fácil pagar sus deudas en euros con un marco apreciado. Brillante.

Para leer más sobre mi análisis acerca de las opiniones de Krugman sobre Argentina, ver los posts Krugman se equivoca con Argentina y CFK, Krugman y el caso argentino

lunes, 23 de julio de 2012

España, Argentina, corralito e inflación


Los principales medios argentinos reproducen hoy los dichos de Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Entre otras cosas, dijo: “Si no queremos convertirnos en Argentina, con corralito y con inflación del 20 o el 40 por ciento, tenemos que tomar las medidas que sean necesarias para poder equilibrar nuestras cuentas”. Y comparó a la economía nacional con la economía del hogar, planteando que la solución a la crisis española pasa por “algo tan sencillo que hacemos todas las amas de casa: no gastar más de lo que ingresamos”.

Es probable que estas declaraciones agreguen confusión en torno al debate sobre lo que debería hacer España para revertir la crisis económica, y sobre qué enseñanzas pueden aprenderse del caso argentino. En un modesto intento por aportar elementos para un análisis más claro de la situación, agrego:

1.- La analogía entre la economía de un país y la economía de un hogar habitualmente incurre en una falacia de composición o agregación, como consecuencia de que lo que funciona a nivel individual no siempre funciona a nivel macroeconómico. Un caso típico es el que menciona la Sra. Aguirre: un hogar que carece de financiamiento tiene que ajustar sus gastos al nivel de sus ingresos, siendo que generalmente estos últimos son independientes de los primeros. Pero una economía en la cual existe déficit fiscal, por mayor gasto público que ingresos públicos, bajar el gasto público al nivel de los ingresos no necesariamente logra eliminar el déficit fiscal, ya que los ingresos dependen de los gastos, a través del siguiente mecanismo: se reduce el gasto público, baja la demanda agregada de la economía, se reduce el nivel de actividad, caen los ingresos públicos por menor recaudación impositiva. De hecho, eso parece haber ocurrido en Grecia, y parece estar ocurriendo en España.

2.- En este contexto, creo que es acertado el planteo de Krugman, que apoyamos los cientos de economistas en el mundo que hemos firmado el Manifiesto por la Sensatez Económica, promovido por Krugman y otros economistas. Los excesos de endeudamiento del sector privado en varios países de Europa requieren una reducción de gastos privados para recomponer la solvencia individual. Esto hace caer la demanda agregada, reduciendo la actividad económica y generando déficit fiscal. Para contrarrestar esta situación, el sector público tiene que gastar más, y no menos, para compensar el menor gasto privado. Cuando la prescripción de política económica es que el Estado gaste menos, a través de fuertes ajustes fiscales, el problema empeora, ya que la demanda agregada cae aún más, y la recesión se profundiza.

3.- Algo semejante ocurrió en Argentina en 2001, profundizando una recesión que había comenzado en 1998. La salida de esa situación fue bastante traumática, con default de deuda pública (y luego quita de deuda en 2005), devaluación y expansión monetaria, pero lo cierto es que la economía comenzó a recuperarse desde mediados de 2002, iniciando un periodo de varios años de expansión económica. A diferencia de lo que plantea la Sra. Aguirre, la inflación fue baja durante 2003 y 2004, y es alta desde 2005 en adelante por las políticas macroeconómicas implementadas desde entonces, no por las medidas iniciales de 2002, que generaron alta inflación sólo durante ese año.

4.- Krugman plantea que las críticas a las políticas económicas argentinas son injustificadas, ya que Argentina creció más que Brasil desde 2000 hasta la actualidad, siendo que las políticas económicas de Brasil son habitualmente elogiadas. Como planteé en recientes posts (ver “Krugman se equivoca con Argentina”, “About Krugman’s viewon Argentina” y "Entrevista en España: ¿es viable la "solución argentina" para Europa?" ), una vez que se tienen en cuenta que (a) los datos oficiales de Argentina sobre-estiman el crecimiento económico desde 2007, (b) el año 2000 no es un buen punto de comparación, (c) es conveniente separar los periodos 2003-2007 y 2007-2011 y (d) debe incluirse a la inflación en el análisis, ya no resulta tan fácil recomendar las políticas económicas seguidas por Argentina en estos años. Tal vez planteos como los de Krugman, que no distinguen entre las medidas aplicadas en 2002 y las políticas económicas posteriores, alientan razonamientos como el de la Sra. Aguirre, que asocia la salida a la crisis de 2002 con la actual inflación.

5.- De la experiencia argentina extraería las siguientes lecciones: (a) de las depresiones económicas no se sale con ajustes fiscales, como lo planteó Keynes hace más de 70 años, (b) es necesario pensar políticas fiscales, monetarias y cambiarias más expansivas para recomponer precios relativos, licuar deudas y expandir la economía, (c) el caso europeo es más complejo que el argentino, por lo estratégico que resulta políticamente mantener con vida al Euro y por lo compleja que resulta la toma de decisiones colectivas para salir de la crisis, (d) las lecciones que puedan extraerse de la experiencia argentina no implican la viabilidad y/o conveniencia de aplicar todas las recetas aplicadas aquí, especialmente durante los últimos años, que han llevado al escenario de inflación que menciona la Sra. Aguirre (no así al Corralito, que fue previo a las medidas que permitieron salir de la crisis).

Creo que estas cuestiones seguirán discutiéndose durante algún tiempo, al menos mientras Europa continúe sin encontrar la salida a esta profunda crisis económica.

jueves, 12 de julio de 2012

CFK, Krugman y el caso argentino


En varias oportunidades, la Presidente mencionó los argumentos del Premio Nobel Paul Krugman a favor de las políticas económicas aplicadas por Argentina desde 2002. Si yo estuviera en el lugar de CFK y un Premio Nobel del prestigio indiscutido de Krugman recomendara mis políticas económicas, sin dudas también lo mencionaría. El problema es que no todo lo que plantea Krugman es correcto.

De lo que plantea Krugman, creo que sí es correcto su argumento en el sentido de que la experiencia argentina luego de la crisis de 2001 y 2002 muestra que “hay vida” luego del default. Pero creo que es muy simplista argumentar que entonces el default es una estrategia recomendable, por ejemplo para países como Grecia, actualmente sumido en una crisis económica muy profunda. Uno de los elementos a tener en cuenta es que luego de las medidas tomadas por Argentina a comienzos de 2002, el contexto internacional dio un giro muy importante a favor de Argentina, como argumenté hace tiempo en el post “Esta vez, Krugman se equivocó”. Y se trata de un factor no repetible. De cualquier forma, aun cuando estuviéramos de acuerdo con que la medicina económica aplicada por Argentina para salir de aquella crisis es recomendable para algunos de los países de la Eurozona, en todo caso quienes deberían capitalizar intelectualmente aquellos logros son Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna, quienes ejecutaron aquellas medidas durante la gestión de Eduardo Duhalde.

El argumento de Krugman sobre el cual tengo más discrepancias es el que afirma que las políticas económicas argentinas de los últimos años son injustamente criticadas por la prensa internacional, ya que Argentina tuvo un mejor desempeño que Brasil, una economía habitualmente elogiada en el mundo. Creo que Krugman, cuando realiza esta afirmación, está analizando mal los datos, porque no tiene en cuenta que (1) los datos oficiales de actividad económica de Argentina sobre-estiman el verdadero crecimiento durante los últimos 5 años, (2) comparar el desempeño de ambos países desde el año 2000 genera una distorsión en el análisis, ya que en aquel año Argentina acumulaba un tercer año consecutivo de recesión y, por lo tanto, la recuperación posterior “agranda” las cifras de crecimiento en los años siguientes y (3) los datos justifican separar la gestión de Néstor Kirchner (cuando Argentina creció más que Brasil) de las gestiones de Cristina Fernández (cuando ocurrió lo opuesto). Adicionalmente, no me parece apropiado excluir del análisis a la inflación. A estos argumentos los expuse en los posts “Krugman se equivoca con Argentina” y “El deterioro de la economía K”. Dado que esos posts fueron muy leídos desde el exterior, incluí también una versión en inglés, en el post “About Krugman’s view on Argentina”. También mencioné algunas de estas cuestiones en la entrevista que me hizo Chema Forte para Radio Exterior de España, cuyo link incluí en el post "Entrevista en España: ¿es viable la "solución Argentina" para Europa?".

Por supuesto que alguien podría decir que no hay que discutir algo dicho por un Premio Nobel. La verdad es que los Premio Nobel también pueden errar en sus diagnósticos, y mucho más todavía en sus pronósticos, algo a tener en cuenta en momentos en que economistas como Krugman vaticinan el colapso del Euro (en mayo dijo que Grecia saldría del Euro seguramente durante junio, es decir, el mes pasado). Es probable que esto finalmente ocurra, aunque siempre es bueno recordar lo que alguna vez dijo John Kenneth Galbraith, y que me sirve para tratar de no creer demasiado en las habilidades predictivas que los economistas creemos tener (o hacemos creer que tenemos):

“En Estados Unidos, cada mes, supuestas autoridades en teoría económica se desplazan por la nación para exponer sus opiniones sobre las perspectivas económicas, y también sobre las previsiones sociales y políticas. Miles de personas prestan atención, y cientos de ejecutivos o sus empresas pagan enormes sumas de dinero para oírlos e incorporar sus pronósticos y tomar, o tal vez sólo justificar, decisiones en base a ellos. Sin saber que la característica fundamental de los futurólogos económicos no es la de saber, sino la de no saber que no saben. Y que su máxima ventaja es que todas las predicciones, acertadas o inexactas, se olvidan con rapidez”.

“Si el conocimiento económico fuera impecable, o al menos permitiera pronosticar con un alto porcentaje de aciertos, el sistema económico vigente en el mundo no socialista no podría sobrevivir. Si alguien pudiera saber con alta precisión qué podría suceder con los salarios, las tasas de interés, los precios de los bienes, el desempeño de diferentes empresas e industrias, y los precios de valores y títulos, se trataría de una persona privilegiada que no tendría ningún interés en transmitir o vender su información a nadie, sino que la utilizaría en beneficio propio. En un mundo de incertidumbre, su monopolio de la certeza sería muy rentable. Pronto estaría en posesión de todos los bienes intercambiables, mientras que cuantos se vieran enfrentados a semejante conocimiento tendrían que sucumbir. En realidad, el sistema económico moderno sobrevive no a causa de la excelencia de la labor de quienes pronostican su futuro, sino a su inquebrantable tendencia al error”.

martes, 10 de julio de 2012

El deterioro de la economía K


A continuación, mi mini-columna de opinión que publicó el domingo pasado La Voz del Interior en su nota principal en el Suplemento de Economía sobre las diferencias entre las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner.

Hace pocos días escribí en mi blog refutando las afirmaciones de Paul Krugman, quien argumenta que las críticas a la política económica de la era K son infundadas, ya que Argentina ha tenido un desempeño superior al de Brasil, cuyas políticas económicas son habitualmente elogiadas. Mi argumento es que los números, bien analizados, son contrarios a su tesis.

Siguiendo con aquel análisis, creo que hay otro elemento a tener en cuenta: separar la era K en las gestiones de Néstor (NK) y de Cristina (CFK) Kirchner resulta revelador. Mientras Argentina creció más que Brasil durante la gestión de NK (en parte como consecuencia del efecto rebote de la crisis de 2001/02), creció menos durante las gestiones de CFK, agregando además un problema inflacionario que Brasil no tiene. Esto probablemente se deba al error de continuar con las mismas políticas económicas en contextos diferentes. Por ejemplo, intentar sostener un tipo de cambio alto con emisión monetaria funcionaba de una forma a comienzos de la gestión de NK, cuando la economía demandaba más pesos para funcionar, pero de un modo muy diferente luego, generando fuertes presiones inflacionarias.

Pero el deterioro de la economía K se profundizó durante el último año, cuando Brasil dejó de apreciar su moneda y, por lo tanto, nuestra mayor inflación erosionó fuertemente la competitividad cambiaria. Y la gestión de CFK no ha encontrado la forma adecuada de resolver este problema. Por el contrario, ha ejecutado medidas contraproducentes, que están llevando a la economía a una combinación de recesión con alta inflación, retraso cambiario y excesivo intervencionismo, y cuya reversión resulta improbable mientras la política económica continúe a la deriva. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

10 claves para analizar la economía que viene


A continuación, la nota publicada hoy por la revista Punto a Punto con la síntesis del análisis que hice en el último Desayuno de Coyuntura Económica.